viernes, 16 de julio de 2010
noche de café y cigarro
Ella nunca se había preguntado tantas cosas en una misma noche, bajo la luz de esa luna gigante que amenazaba con enloquecerla, se sentía tan sola como aquel día en que él decidió marcharse y ella lo dejó, se veía extraña tomando café y aun más, encendiendo ese cigarrillo que le producía ahogos momentáneos, era tan diferente y tan absurda; pretendía haberlo olvidado todo, jugaba a ser alguien nuevo que fumaba y tomaba un café mal hecho, porque podía fingir todo lo que quisiera, pero jamas podrá fingir que sabe hacer un buen café o que le agrada ver el reloj que apenas hace pocos días cuelga de su delgada muñeca, esa noche supo lo buena que era para mentir.
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