Imágenes mentales que forman las siluetas de miles de personajes que habitan mi cabeza, como un gran libro lleno de damiselas, caballeros y dragones, que hacen fila día tras día con la esperanza de ser elegidos, para hacer parte de un segmento de realidad, de un pedazo de papel, o una milésima de historia.
Millones de mundos que inundan mi cerebro con emociones de experiencias no realizadas, descargas de energías, que amenazan a mis neuronas con engañarlas y transportarlas a un mundo de fantasía, que se hila poco apoco con la realidad y la modifican, es un ir y venir de mundo en mundo, en busca de esos personajes que tientan a mi imaginación para hacerse presentes.
Así es escribir como un imán que atrae a cuanto pensamiento se posa en ti, una poderosa fuerza que te vuelve un radar de sensaciones , de palabras, de sentimientos, de historias , haciendo que todo lo que te compone se filtre a través de tus sentidos , una total mezcla de ilusiones, represiones, deseos, amores y odios, decepciones y anhelos un río caudaloso que s e lleva cuanto hay por delante.
Y si tus personajes se revelan, y si se hacen presentes y si, y si todo cambia y se hace real, quedaras inmortalizada en la historia por los siglos de los siglos… hasta que el olvido se trague tus palabras, hasta que tus historias las consuma el tiempo
miércoles, 29 de abril de 2009
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Y de este modo quedas inscrita en la historia, con tus palabras que crean imágenes soberbias con la sutileza de un pincel.
ResponderEliminarinmortalizada por el poder de la palabra, ese que no destruyen ni espadas ni distancias, ese capaz de crear y destruir a voluntad
ResponderEliminarY para rememorar a un cultor de la palabra y obsequiar un poema a una amante de los gatos, este texto de Borges:
ResponderEliminarA UN GATO
No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alba aventurera;
eres, bajo la luna, esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el poniente,
tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,
el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado como un sueño.