viernes, 2 de diciembre de 2011

La vida es una sopa de años





La vida es una sopa de años, que  se va calentando poco a poco, al principio no tienes más que un gran recipiente con agua y uno que otro pedacito de tomate flotando, le metes las manos, balbuceas en ella, haces burbujas, la revuelves, la tomas y la devuelves, mientras tu mami, trata de metértela nuevamente en la boca con esa cuchara de osito que tanto te gusta, con  los años, le pones a tu sopa todo lo que vas encontrando por ahí, pelusas, tierra, pelos, hasta lombrices y va tomando un poco más de color, aun necesitas ayuda para revolverla y  está tan fría que no llega a ser ni un mal gazpacho, pasan meses y tu sopa ya tienen sus primeros crayones, un libro, plastilina y la lonchera de animalitos que te compro tu papá para tu primer día de escuela, también tiene las lágrimas que derramaste ese día, un poquito de mocos  y muchos gritos, ha adquirido más textura, ya no es tan transparente como al principio.
A tu sopa le han caído poquiticos de otra sopas, como aquel día en que ese amigo tuyo que es  tan, o aun más flaco y débil que tú, te ayudo a defenderte de ese gordo grandulón al que todos le tienen miedo, con los días a tu sopa se le han añadido nuevos ingredientes, ya tiene letras, sumas, restas y hasta divisiones con fraccionarios, tiene una pizca de 1, 2, 3 por mi y toda la barra, tiene Boy, pasto de las salidas a la finca, un pimentón que te encontraste mientras esculcabas las cosas de tu hermana en busca de su diario.
Tu sopa tiene más esencia y una que otra mariposa que se ha salido de tu estómago en un mar de suspiros, tiene un sabor dulcecito como a chocolate que destilaste de tu primer beso, un amargo de ese trago de cerveza que te robaste del vaso de tu tío o quizás lo echaste sin darte cuenta el día que esa niña que te gustaba, te dijo que no, ahora tiene un poco de sabor a limón, mango biche, obleas y solteritas, tu sopa se empieza a tornar más viva, y ese  tono transparente que antes tenía se ha convertido en un rojo brillante, lleno de energía, dudas y sueños, tu sopa luce más como un chile con carne, le haz agregado, picante, uno que otro placer, y una película porno que te presto el amigo de tu amigo, hace días te diste cuenta que a tu sopa no le sienta bien el cigarrillo, los sabores ahumados no son lo tuyo, es más te dan ganas de vomitar y te ahogan. A tu sopa, por estos últimos días  se le han metido varios regaños, estás cansado de escuchar a tu mamá discutir porque la dejas fuera de la nevera después de las 2 de la mañana y además de todo le das tantas vueltas y Vodka que al otro día amanece convertida en fríjoles borrachos, por primera vez, tu sopa comienza a sacar unas burbujitas que suenan a latidos de corazón y por fin has conocido ese esencia mágica que no encontrabas en ningún supermercado, a tu sopa se le suman largas conversaciones telefónicas, llenas de diminutivos y miel,  ha conocido el amor y hierve con más fuerza que nunca, está llena de amigos, y experiencias compartidas, las papas criollas y el colegio se deshicieron, junto con tus juegos de infancia, se convirtieron es sustancia, en logros conseguidos, tienes que revolverla continuamente para que no se peguen los cientos de documentos que tu universidad ha dejado en ella, tu sopa aprendió a trasnochar, a tomar redbull, y aguardiente, conoce el saborcito que dejan los celos y el desamor, tiene arroz con habichuelas, mucha salsa, y hasta reggaeton, tu sopa, tiene lágrimas, mordiscos, ilusiones y decepciones, es espesa, apasionada, con volumen, música y poemas de amor, tu sopa se sigue cocinando a fuego lento, mientras tu sigues caminando y a tu paso vas consiguiendo más ingredientes que le den textura y la llenen de sabor, porque aunque tiene infinidad de componentes y recuerdos aun le faltan muchos años para estar lista.



                                                                                       Natali Echverri
                                                                                 Septiembre de 2010

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