Veo
todos los días mientras camino, calles desconocidas y gente
con cara de limón, me pregunto que pasará por sus mentes, en que momento los días
grises de esta ciudad, se convirtieron en gente gris, sin sonrisas, sin
saludos, solo son cuerpos que vagan de un lado a otro, inexpresivos, inmutables,
los miro y por momentos me contagio de su letargo pero es justo cuando me doy
cuenta que no pertenezco aquí y me declaro felizmente montañera, aunque a
veces piense que soy mas ñera que monta, y me siento un arcoíris en
medio de la tormenta, con el poder de sacudirlos, de revivirlos, aunque ellos se
rehúsen ,queriendo borrar el mas mínimo
rastro de sonrisa.
martes, 11 de septiembre de 2012
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Hermoso Nat. El arcoiris que nunca perece.
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